“Papá y mamá queremos jugar con estas reglas: No me grites. No grites al entrenador. Respeta al árbitro. No menosprecies a mis compañeros. No pierdas la calma. Ríe y diviértete viéndome jugar. Los rivales son niños como yo. Piensa que siempre lo haré lo mejor que pueda. Con tu apoyo seré feliz”, expresa el cartel, que se tornó un ejemplo para otras instituciones.
Esto no constituye simplemente una idea aislada, sino que simboliza un profundo trabajo que se viene realizando en la institución. Fomentar los valores y tratar de erradicar malas prácticas de padres agresivos.
“Papá y mamá dejen que los niños disfruten, nadie les da el derecho a insultar a los rivales, ni al árbitro. Empecemos a cuidarnos entre todos”, aseguró Omar Bravo, el entrenador que tuvo la iniciativa.
Además de combatir la violencia en el fútbol el proyecto intenta profundizar en valores y otros aspectos importantes de la vida cotidiana. Excelente iniciativa para transformar esa idea preestablecida de que la exigencia y la presión ayudan al rendimiento deportivo, ya que lo que verdaderamente favorece es la confianza y los buenos valores.
¡Felicitaciones!
