Un hábito sano, con sus derrotas y victorias, así es el deporte, la vida. En la intimidad de su casa los Antolín dialogaron con Tribuna Local, sobre la pasión que vive cada integrante de la familia. Entre risas, lágrimas y mucha emoción quedaron estas frases:
Mamá, la cocinera del equipo
“Cada meta alcanzada es un sueño cumplido”, abrió la nota la dama de la familia. Distendida y entusiasmada la mamá aclaró: “Siempre les digo eso a mis hijos, mi marido y a todo el equipo”, y explicó que “cuando digo meta, me refiero a todo lo que ellos hacen, desde armar un motor hasta correr en la pista”.
Viviana Carallol, además de ser la cocinera del equipo y un pilar fundamental del grupo, también tiene experiencia en motores. Ella, participó en una carrera en Tupungato ocupando la butaca de un Renault Gordini donde obtuvo el tercer puesto.
Al ser consultada por las cábalas previas a la carrera dijo: “No utilizo ninguna cábala, solo disfruto a pleno de poder acompañarlos. Me siento parte del equipo, me hace muy feliz estar con ellos, ayudarlos y mimarlos”.
Durante el relato, se quebró en llanto y recordó la primera carrera ganada en Karting de su hijo mayor Matías, y también cuando Gonzalo se subió por primera vez a un kart. “Era tan pequeño, (7 años), y le molestaba el casco. En sus inicios fue mucha emoción, es algo inexplicable, son momentos únicos”.
Viviana, siempre le inculcó a su familia que hay que ser perseverante, aceptar cuando se pierde y disfrutar cuando se gana. “Me gusta estar con ellos en las buenas y en las malas, pero siempre unidos”.
Cuando sus hijos están a punto de largar la carrera, los acompaña hasta la grilla y de no ser así, se ubica del lado del paredón e intenta verlos a los dos. “Soy devota de la Virgen de Lujan, y pido por toda la familia”, cerró la mamá.
Gonzalo, el hermano menor
El pequeño de la casa, además de amar el automovilismo, le gusta mucho el fútbol y hándball. Hincha de los fierros, pero fanático de River Plate.
Gonza se animó a calificarse y lo hizo con un ocho como piloto, dejando claro que no se considera malo en esta profesión.
¿Qué significa vivir este deporte en familia?
“Algo muy lindo, desde que nacimos estamos en el ámbito del automovilismo, por eso es imposible que no nos guste”.
“Más allá de los resultados, lo disfrutamos al máximo, no solo gana el piloto, también todos los que estamos y trabajamos dentro y fuera de la pista”.
¿Cómo define a sus viejos?
Papá: “Un capo, gracias a él estamos donde estamos, él disfruta igual o más que nosotros. Es un orgullo tenerlo como papá y preparador. Se merece todo lo que le ha pasado, no solo con nosotros, sino también con otros pilotos”.
Mamá: (Silencio y lágrimas) “La mejor, trabaja mucho desde que éramos pequeños y sufrió mucho cuando corríamos en karting por lo expuesto que estábamos al peligro. Ahora que corremos en autos más seguros, ella está más tranquila. Nos ha bancado siempre y hace mucho por nosotros”.
“Con mis viejos disfrutamos tanto el día a día como el fin de semana de carrera”, aseguró el piloto.
Mati, el mayor
“Con Gonza, crecimos mucho en este deporte y no somos rivales, somos hermanos”, resaltó Matías, quien comenzó a los nueve años en karting y luego fue escalando categorías: Speedway, Tradicionales, Zonal y ahora el Nacional.
Siempre tiene presente sus comienzos: “El mejor recuerdo que tengo es en el karting cuando gané en el Kartódromo General San Martin, mi primera carrera en pre junior”.
“Lo que hemos logrado hasta el momento es algo muy importante, como equipo y familia. Estoy orgulloso de lo que estamos viviendo. Mis papás son lo más grande que hay, los mejores. Los cuatro siempre estamos juntos”.
¿Que hace la familia un fin de semana sin carreras?
Entre risas, Matías respondió: “Siempre estamos juntos, descansamos, almorzamos, cenamos y hablamos de todo un poco, pero no puede faltar la charla de automovilismo, siempre está presente”.
También se animó a definirse: “Soy un piloto exigente y del uno al diez, me calificó con un nueve”.
Y el papá… palabra autoriza
“Mi pilar fundamental es mi mujer, la madre de mis hijos”, afirmó Daniel a la hora de intercambiar palabras relacionadas con la familia y el automovilismo.
“Si la familia no se apoya y acompaña mutuamente es imposible lograr esto que hemos logrado”.
Y relató un ejemplo: “Debíamos terminar nuestra casa, pero siempre gastábamos en los autos de carrera dejando esa prioridad a un lado. Viviana trabajó siempre, se dedicó a la casa, los hijos, nunca estuvo ausente, nos prepara los bolsos, nunca olvida nada y aparte hace la comida para todo el equipo”.
En todo momento de esta charla intensa, siempre estuvo presente su esposa, madre de sus dos hijos con quien lleva 25 años de casados.
Además contó su experiencia como piloto, fue cuando tenía 24 años, en ese entonces en la categoría 850 viñatera del zonal, y su mejor actuación fue un tercer puesto en el campeonato, año ´94.
Y habló de sus nenes: “Son muy buenos pilotos, antes de salir a pista siempre les digo hagan lo que les salga y con mucho cuidado. Ellos saben muy bien que hacer, nunca los presioné. Son muy buenos pilotos, de chiquitos que están en esto y aprendieron mucho. Estoy muy orgulloso de ellos”.
Con dedicación, amor por la familia y éxito en el deporte, cumplieron el sueño de disfrutar en familia lo que tanto les apasiona, el automovilismo. Ahora se preparan para lo que será el nuevo desafío que tendrán el próximo fin de semana en San Luis, en una nueva fecha del Turismo Pista, y cuando juntos vuelvan a salir a pista.
“Gracias por compartir la pasión por el deporte”
Foto 1: Familia
Foto 2: Daniel (papá)
Foto 3: Gonzalo
Foto 4: Matías
