Pudo clasificar el viernes, había notado un problema en los amortiguadores y luego de dejar todo listo para la sesión de hoy, el motor del Clio dijo basta.
Ante esto, y junto a su equipo, decidieron no ser parte de la final de mañana teniendo en cuenta que para poder estar debían alquilar otro impulsor.
De esta manera, Pablo se vuelve a Mendoza masticando bronca teniendo en cuenta que antes de viajar realizó una intensa prueba que había dejado buenas impresiones.
El 10 de junio, en Río Cuarto, tendrá la revancha.
