Cargados de ilusiones muchos simpatizantes viajaron cientos de kilómetros para presenciar el histórico partido de la Copa Libertadores. El sábado, más de siete horas al rayo del sol. Y el domingo, sin certezas. Así lo vivió el grupo de sanrafaelinos que viajó junto a la Filial Enzo Francescoli.
“Estamos todos vivos”, fue lo primero que mencionó Bruno Castro al empezar la entrevista. Ellos como tantos otros espectadores que fueron a disfrutar de ese evento, en paz y sin la intención de provocar incidentes, fueron los más ninguneados de esta historia.
“Al momento de ingresar al estadio nos dimos cuenta que estaba todo liberado, por eso a algunos hinchas no les pedían entradas, ni documento. Previo al partido vimos que ya habían algunos inconvenientes, veíamos que algo raro pasaba”, aseguró el dirigente de la Filial.
Y siguió relatando: “La gente de la barra brava estaba en la Centenario Alta y no ingresaban por la Sivori. Diez de nuestros chicos, con entradas y con tu lugar en el monumental se quedaron afuera debido a que entraron tantos colados que se colmó la capacidad”.
También apuntó como principal culpable al Gobierno: “La verdad que se perjudicó mucho a la gente de River, culpo al presidente que tenemos hoy en la Argentina”. Y añadió: “Le cayó justo a la barra de River un día antes de un partido que estaba a la vista de todos. No comparto para nada lo de las barras, no deberían existir nunca, es todo un negocio, pero justo le cayó en la previa de este partido decisivo, porque no se hizo antes o se investigó también en algún encuentro por la Superliga”.
“En la lectura que uno hace, es que River tiene mejor equipo que Boca, y que tenemos un presidente que es más fanático de Boca o está más preocupado por Boca que por el país. La policía liberó lugares, era increíble como por Libertador habían montones de piedras y vidrios, algo que nunca se observa”, señaló.
También explicó que por los problemas que tuvo para ingresar estuvo una hora en enfermería. “Es una vergüenza, el partido quedó en segundo plano”.
Pese a ese momento difícil y al maltrato que recibieron de la policía el viaje fue impecable. “Siempre se cuidó a la gente que viajó con la Filial, paramos en un lugar seguro, almorzamos bien, llegamos temprano con todas las condiciones dadas para vivir el partido de nuestros sueños, con el sacrificio que implicó viajar”.
Por último mencionó que están a la espera de lo que decida la Conmebol, y que aún tienen las entradas y desean que el partido se juegue en la cancha.
