Por Leticia Martínez
Huracán consiguió una victoria trabajada como visitante ante Monte Comán en un encuentro donde el equipo local propuso un planteo táctico inteligente y logró incomodar durante gran parte del desarrollo al último campeón. Sin embargo, la diferencia estuvo en los detalles: la jerarquía individual y la calidad en la ejecución en los metros finales.
El planteo inicial de Monte
Monte Comán comenzó con un 4-1-4-1 bien definido. Joaquín Morales se ubicó como volante central delante de la línea defensiva, mientras que Facundo Morales fue la referencia ofensiva. Por delante del “5” se posicionaron Santiago Colombatti y Franco Carrasco, siendo este último el jugador más claro para administrar la pelota y darle pausa al equipo.
Por las bandas, Santiago Colombi se ubicó por izquierda y Rodrigo Torres por derecha, sector donde Monte intentó concentrar gran parte de sus avances. Tanto Colombatti como Carrasco retrocedían constantemente para colaborar en la recuperación y cerrar espacios en el mediocampo.
El equipo local apostó a un bloque compacto, reduciendo espacios interiores y obligando a Huracán a circular por zonas menos habituales.
Huracán y su búsqueda
Huracán inició con un 4-2-3-1, aunque con el correr del juego se transformó en un 4-1-2-3 más dinámico. La línea defensiva se sostuvo firme, con Leonel Acosta como volante de contención fijo delante de los centrales, Darío Carrizo como interno y Emanuel Díaz con total libertad para generar juego.
En ataque, Nievas partió desde la derecha, Torres desde la izquierda y Santiago Ávila como referencia central. Con el desarrollo del partido, los extremos intercambiaron posiciones buscando romper marcas.
A pesar de esto, Monte logró interrumpir varios circuitos internos, y Huracán no pudo desplegar con continuidad la circulación fluida que lo caracteriza.
Ajustes de Monte en el complemento
A los 11 minutos del segundo tiempo, Monte modificó su estructura: Lautaro Mansilla ingresó por Facundo Morales y Santiago Colombi pasó a ocupar el rol de centrodelantero.
A su vez, Gabriel Rojas reemplazó a Santiago Colombatti, configurando un 4-2-1-3 más marcado, con doble volante central para sostener el equilibrio y liberar más jugadores en ataque.
El objetivo fue claro: sostener intensidad en la mitad y sumar presencia ofensiva.
Cambios de Huracán y la jugada decisiva
Antes del gol, Huracán también movió piezas: Tiago Donoso ingresó por Leonel Acosta, de gran rendimiento, y Pablo Páez reemplazó a Santiago Ávila. En el cierre, el equipo terminó con variantes ofensivas que derivaron en un 4-3-1-2 quedando Paez y la suma de Santiago Ferreyra en ataque.
El único gol del partido llegó a los 24 minutos del complemento. Tras un tiro de esquina desde la derecha ejecutado por Emanuel Díaz, Saulo Reveco logró despejar. El rebote volvió a quedar en poder de Díaz, quien con tiempo y espacio mostró una lectura fina de la jugada: acomodó el balón y envió un centro pasado con precisión quirúrgica.
En el área, Maximiliano Pacheco ganó en lo alto y marcó el 1-0. En la acción secundaria, Lautaro Mansilla —recién ingresado— no logró ajustar la marca, priorizando la cobertura zonal cercana al primer palo, lo que permitió que el central de Huracán atacara con libertad el espacio decisivo.
La diferencia: precisión versus ejecución apresurada
En el fútbol existe una diferencia fundamental entre simplemente enviar la pelota al área y hacerlo con intención, lectura y calidad. Esa fue una de las claves del partido.

Monte Comán acumuló aproximaciones que terminaron en envíos apresurados o sin dirección clara, facilitando la tarea del arquero Esteban Pelayes. Huracán, en cambio, necesitó una sola acción bien ejecutada para resolver el encuentro.
El tramo final
A los 30 minutos ingresó Cristian Belcastro por Rodrigo Carrasco, retrocediendo Torres al lateral derecho. Más tarde, a los 37’, Carlos Huerta entró por Saulo Reveco, sumando presencia ofensiva para un Monte que terminó arriesgando hasta el final.
Huracán supo cerrar el partido. La jerarquía individual le alcanzó para destrabar un encuentro incómodo y resolverlo con inteligencia.
