Mantener a los niños activos durante la cuarentena

Los expertos alertan de que los días enclaustrados en casa han reducido el tiempo que los niños dedicaban a la actividad física en detrimento de otras tareas más sedentarias


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El confinamiento que mantiene a las familias en sus hogares con el fin de combatir esta pandemia ha ocasionado que niños, adolescentes y jóvenes hayan reducido de manera drástica el tiempo que, en una situación normal, invertían en caminar, correr, disfrutar de cualquier deporte, jugar en el recreo del patio de su colegio, en su calle o en su parque. Una reclusión que afecta a 9.552.000 estudiantes; 8.217.000 alumnos de Primaria, Secundaria y Bachillerato y 1.335.000 universitarios presenciales.

La situación anómala que vivimos actualmente ha cambiado de manera radical la forma cómo afrontábamos hasta ahora las recomendaciones para mejorar la salud de nuestros hijos y reducir así el porcentaje de población infantil y juvenil con sobrepeso u obesidad que nos sitúa en las primeras posiciones dentro de la Unión Europea. En estos momentos, los días enclaustrados en casa han reducido el tiempo que nuestros hijos dedicaban al ejercicio en detrimento de otras actividades más sedentarias que, según afirman diferentes expertos consultados, pueden tener un impacto importante para su salud.

José Antonio Martín Urrialde, profesor de Fisioterapia de la Universidad CEU San Pablo, manifiesta que “el periodo de confinamiento supone una importante reducción de la actividad física diaria, pues el movimiento es más reducido en términos de espacio. Esta reducción de actividad física conlleva efectos negativos sobre el aparato locomotor, pues aumenta el sedentarismo, un factor de riesgo para el sobrepeso, y una pérdida de capacidades aerobias del individuo, que se expresa en términos de fatiga o decaimiento”.

Julio Álvarez Pitti, vocal de actividad física del Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría (AEP), señala que el impacto de la falta de ejercicio físico en niños y adolescentes recluidos durante estos días en casa depende de cada caso. En un niño que hace deporte de forma habitual, “puede suponer una disminución de su rendimiento, pero probablemente al tener un buen hábito, en cuando pase este periodo, recuperará su entrenamiento y no tendrá mucho impacto”. Sin embargo, si se trata de un niño sedentario, “estos periodos prolongados de inactividad pueden tener un impacto importante. Impacto tanto a nivel de salud como de recuperar el mucho o poco hábito que había ganado durante el curso. Por ello, es fundamental, y sobre todo en estos casos, favorecer el ejercicio en el domicilio durante estos días”.

David Cañada (Profesor de EF en Primaria y Secundaria) y el Dr. Augusto G. Zapico (Profesor de Actividad Física y Salud en la Universidad Complutense de Madrid), ambos investigadores del grupo ImFINE (Grupo de Investigación en Nutrición, Ejercicio y Hábitos de Vida Saludables), nos recuerdan que una reciente revisión de la literatura científica en relación con sedentarismo y salud en niños y adolescentes (Carlson et al, 2016) concluyó que un mayor tiempo de pantalla y una mayor frecuencia de uso se relacionó con peor composición corporal, riesgo cardiovascular, peor comportamiento y conducta prosocial, peor condición física y autoestima. Sin embargo, la actividad física regular ha demostrado tener beneficios en niños y adolescentes a todos los niveles, físico, psicológico y social. Por ello, estos investigadores señalan que “nos encontramos ante una situación preocupante, con una población que de por sí es poco activa, que muestra problemas derivados de ello y que se encuentra confinada en casa por un largo periodo de tiempo”. Sin embargo, comentan que “esta circunstancia abre una ventana de oportunidad para introducir la actividad física en las rutinas diarias de nuestros niños y adolescentes. Los beneficios de esas modificaciones, no solo a nivel físico, sino psicológico y emocional, serán mucho más palpables en esta situación”.

Los largos periodos de encierro pueden tener también efectos y consecuencias para la salud mental y emocional. Sonia Castro, psicóloga del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP), subraya, entre los más destacables, “el aumento del insomnio y de problemas para conciliar el sueño, el aumento de la irritabilidad y del nivel de nerviosismo y el aumento de la tristeza y de la apatía”.

Las recomendaciones de actividad física para mantener la salud, tanto del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social como de los principales organismos mundiales en la materia, aconsejan tres horas de actividad física de cualquier tipo, hasta los 6 años de edad, y una hora de actividad física, de intensidad moderada o vigorosa, de los seis a 18 años. Esta actividad debe incluir, al menos, tres días a la semana de actividades enfocadas a la salud ósea y muscular, evitar los periodos sedentarios prolongados y reducir el tiempo de pantalla a menos de dos horas al día.

Los investigadores del Grupo ImFine ofrecen una serie de pautas que se pueden poner en práctica en los hogares durante estos días para mejorar la condición física de niños y jóvenes y que la clausura no les pase factura.

  • Infantil y Primaria, incluso primeros cursos de ESO. Realizar pequeñas actividades de, al menos, 30 minutos, 2-3 veces al día. Tienen que ser propuestas a modo de juego y que supongan algún desafío cognitivo o similar. Un ejemplo, aprender coreografías de los vídeos que circulan por la red con sus canciones favoritas. Bailar es perfecto para este momento porque implica un nivel de atención que va a permitir desconectar de noticias y de la situación actual, se puede hacer en familia, mejora el estado de ánimo y es divertido. A lo largo del día, otras pausas de 30 minutos pueden dedicarse a aprender ejercicios nuevos y divertidos como trucos de comba, juegos populares, circuitos de habilidades motrices, yoga para niños, ejercicios de Animal Flow para hacer en el salón que imitan pasos de animales y trabajan de una manera global fuerza muscular, coordinación, salud ósea y articular.
  • Para los adolescentes, se pueden hacer propuestas centradas en una mejora de la condición física; por ejemplo, a través de entrenamientos en circuito concurrente donde se alternan actividades aeróbicas en el sitio con actividades de fuerza muscular. Otra buena opción, de actividad ocasional, son los videojuegos con movimiento en familia, una oportunidad para empatizar con nuestros hijos adolescentes.

Martín Urrialde propone además un protocolo de estiramientos para los próximos días que es muy fácil y solo requiere 45 minutos al día: “Carrera sobre el sitio, como un trote, elevando las rodillas para no desplazarse y braceando (de 15 a 20 minutos), para luego proceder a mover cadera, rodilla con movimientos similares al ballet y pasar después a los hombros con movimientos circulares (10 minutos)”. Seguidamente, este profesor de Fisioterapia de la Universidad CEU San Pablo, aconseja para mejorar la fuerza, “hacer sentadillas, para acabar con unos minutos de trabajo de elongación en el suelo”.

Álvarez Pitti sostiene que, este tiempo excepcional que atravesamos, “es un momento ideal para practicar actividad física en familia. Además, es clave que los padres y madres sean ejemplo. Así que veamos esta cuarentena como una oportunidad. Una oportunidad para empezar a cuidarnos a través del ejercicio físico que, además…, refuerza nuestra inmunidad”. Una opinión que coincide con la de la psicóloga del IEPP, quien invita a las familias a que, en la situación tan extraordinaria y tan especial que estamos viviendo, se esfuercen por seguir a diario la práctica de ejercicio físico. “Y es que, ahora, es más que evidente que los niveles de ansiedad y el miedo a la incertidumbre por no saber qué puede pasar en los próximos días nos está pasando factura”, concluye.

Fuente: El País

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